Con Sed de sangre

05/15/2009

Parece que la edición 62 del festival de cine de Cannes tendrá una buena dosis de violencia. Michael Haneke, Quentin Tarantino, Johnnie To y Lars con Trier traen nuevas historias con las que podrían poner a prueba a los críticos y al público asistente al festival.

Esta noche hemos tachado de la lista el nombre de Park Chan-wook, que por fin ha presentado Sed, su retrato sobre vampiros.

Dicen los que saben que el cine asiático, y sobre todo el coreano se distingue por combinar muchos géneros en un solo metraje. Eso es algo muy visible en Sed, que a momentos hace reír con un tono de comedia romántica, y a la siguiente escena aterririza con un deshinibido gore.

El padre de ‘Oldboy’ compite por la Palma de Oro con el retrato de un cura católico que se convierte en vampiro luego de una transfusión sanguínea.

Mi companero de piso, al que podemos llamar P.V asistió a la proyección de la Sala Bazin. Es un cinéfilo empedernido, pero sabía poco sobre Sed. Poco antes de cumplir una hora de metraje, P.V tuvo que ser atendido por una ambulancia. “Ha sido la sangre. No soporto verla”, me dijo después. Y está en lo cierto. Sed no oculta ser una película muy gore por momentos, de los que tensan al espectador en la butaca ante el quiebre de dedos o el riego de sangre a borbotones.

Violencia y terror. Parece que Cannes se ha decantado por el cine de género en está edición. Y eso que lo mejor esta por llegar. Prometo hablar de Fish Tank, la segunda película de la británica Andrea Arnold en Cannes. Ha sido proyectada esta mañana en el Lumière. Escribí estas líneas desde la fiesta de Bitch Slap, en el pabellón de Estados Unidos mientras miró boquiabierto como P.V., que sufrió hace unas horas de un patatús, se liga a una de las protagonistas de esta imitación barata de Grindhouse. ¡Gracias América por el wi-fi!

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Face, de Tsai Ming

Face, de Tsai Ming

La reflexión sobre la salud del cine asiático recobra fuerza si observamos la lista de películas seleccionadas para el próximo festival de cine de Cannes. 42 cintas competirán entre la Selección Oficial y Una cierta mirada. Diez de ellas (cinco en cada concurso) son producto de países asiáticos como China, Filipinas, Hong Kong, Tailandia, Japón y Corea. Es muy pronto para afirmarlo, pero creo que éste será el año del regreso de Asia al palmarés. La última película asiática que se llevó la Palma de Oro fue la japonesa Unagi (Shoei Imamura), que compartió el galardón con El sabor de la cereza (Abbas Kiarostami), en 1997.

El presidente del festival, el incombustible Gilles Jacob, razona en una suculenta nota el por qué del revival del cine asiático en la ribera francesa. El texto es una apasionada defensa del cine de autor, una idea que todos los cineastas franceses buscan sin importar todos los batacazos que se lleven en la taquilla –la maldita taquilla- . “Hay una corriente emergente –la anglosajona- que señala que el cine de autor ha muerto y que sólo existe el filme objeto”, dice Jacob.

Por primera vez en su existencia el festival tendrá una cinta de animación como apertura. Y eso no es todo, Up (Pete Docter, EEUU) obligará a todos los espectadores a ser vista con anteojos de 3-D. Se trata de un hito para que no importa mucho a su presidente. Jacob cree que el Cine no existe de forma definitiva actualmente ni lo hará en un futuro cercano, pero de aproximarse  “será anunciado por el gong de un país del este, cercano o lejano”.

Tres películas asiáticas despiertan tanta curiosidad como Inglourious Basterds, de Quentin Tarantino. Lou Ye regresa con Fiebre de primavera a la Selección Oficial, después de que el gobierno chino retirara Palacio de verano de la competición en 2006. El padre de Oldboy, Park Chan-wook, se apunta a la fiebre vampiresca con Thrist (Sed), que ha cobrado fuerza tras Crepúsculo y la serie televisiva True Blood para contar la historia de un hombre que se convierte en un ser nocturno.


Pero son Johnnie To (Election), uno de los más destacados exponentes del estilo visual hongkonés y el malaisio, Ming Lian Tsai (El agujero), quienes asistirán como los niños mimados de la patria francesa. Ambos presentarán películas coproducidas por Francia. To utiliza como actor al icónico rockero galo Johnny Hallyday en Vengeance, en una película que promete épica. Con Visages, Tsai ha rodado un homenaje a François Truffaut en el museo de Louvre utilizando a Jeanne Moreau, Fanny Ardant y Laetitia Casta.

Jacob dice en su texto que la nueva generación de directores del este ” no obedecen a formas, leyes o tradiciones… nunca agotan sus ideas visuales”. Ya veremos si Isabelle Huppert y el resto del jurado premian esta nueva visión.