Un fotograma de Kynodontas, ganadora de Una cierta mirada

Un fotograma de Kynodontas, ganadora de Una cierta mirada

Se ha terminado la edición 62ª del festival de cine de Cannes. A lo largo de estos días iremos subiendo al blog una selección de las crónicas que hicimos para otros medios. Pero por lo pronto vamos a hablar de cine, que vimos mucho,  y que fue desde el muy bueno hasta el muy prescindible.

Cuando se dio a conocer la lista de directores que llevarían sus nuevas obras a Cannes vimos que los nominados a la Palma eran los viejos conocidos de todos. De hecho, Isabel  Coixet era la única primeriza en Cannes. Todos los demás ya habían pasado por allí. La pregunta es: ¿Dónde están los nuevos talentos?

Con la selección oficial tuvimos poco tiempo para asomarnos a las secciones paralelas (Una cierta mirada, Semana de la Crítica y Quincena de realizadores). Y es allí donde maduran los cineastas más verdes –y el señor Coppola-.

Pudimos, no obstante, ver la ganadora de Una cierta mirada, la griega Kynodontas (Colmillo), de Yorgos Lanthimos. Al terminar sentí mi respiración revolucionada.  Es una sensación que no sentí en otra proyección. La película me hizo pensar en el cine europeo más inquietante –Funny Games, The Vanishing, Tesis, El señor de las moscas- que te tiene nervioso y al filo de la butaca.

La historia es sobre un matrimonio que aleja de la realidad a sus tres hijos de edad adulta para protegerlos del mundo exterior y “evitar que desarrollen un mal carácter”. El aislamiento y la particular educación de los padres generan una dinámica extrañísima, en la que sobresale la esencia pura del ser humano.

A mis compañeros de viaje la película gustó pero no demasiado. “La historia está bien, pero la forma de contarla no tanto”, me dijo uno. “Es un corto estirado hasta los 94 minutos“, me dijo una colega que escribe de cine en un periódico. En todo caso, las ocho personas que han votado por ella en el IMDB han sido completos fanáticos. La tercera peli de Lathimos tiene un 9.5 sobre diez. Si sigue así será más famosa que El Padrino. Este es sin duda un director al que hay que seguirle la pista.

Cuando la llamada de la suerte te pilla por la Croisette a media tarde para decirte que, por arte de magia, tienes una invitación a tu nombre para ir a la fiesta de Pixar con motivo de la premiere de Up, uno deja volar la imaginación.

pixar-up

Vale, es Pixar (o lo que es lo mismo, Disney) así que descartamos strippers y cualquier cosa que se pase un poco de la raya. En su lugar nos tocó una celebración más bien naive: palomitas, algodones de azúcar, fruta, pastitas…

 

Pero si algo choca de una fiesta en la playa es el enorme búnker de arena que tienen montado todas y cada una de las terrazas, no vaya a ser que a alguien se le mojen un poco los pies. Así es Cannes, lujos todos los del mundo, incomodidades, las menos necesarias.

Con Sed de sangre

05/15/2009

Parece que la edición 62 del festival de cine de Cannes tendrá una buena dosis de violencia. Michael Haneke, Quentin Tarantino, Johnnie To y Lars con Trier traen nuevas historias con las que podrían poner a prueba a los críticos y al público asistente al festival.

Esta noche hemos tachado de la lista el nombre de Park Chan-wook, que por fin ha presentado Sed, su retrato sobre vampiros.

Dicen los que saben que el cine asiático, y sobre todo el coreano se distingue por combinar muchos géneros en un solo metraje. Eso es algo muy visible en Sed, que a momentos hace reír con un tono de comedia romántica, y a la siguiente escena aterririza con un deshinibido gore.

El padre de ‘Oldboy’ compite por la Palma de Oro con el retrato de un cura católico que se convierte en vampiro luego de una transfusión sanguínea.

Mi companero de piso, al que podemos llamar P.V asistió a la proyección de la Sala Bazin. Es un cinéfilo empedernido, pero sabía poco sobre Sed. Poco antes de cumplir una hora de metraje, P.V tuvo que ser atendido por una ambulancia. “Ha sido la sangre. No soporto verla”, me dijo después. Y está en lo cierto. Sed no oculta ser una película muy gore por momentos, de los que tensan al espectador en la butaca ante el quiebre de dedos o el riego de sangre a borbotones.

Violencia y terror. Parece que Cannes se ha decantado por el cine de género en está edición. Y eso que lo mejor esta por llegar. Prometo hablar de Fish Tank, la segunda película de la británica Andrea Arnold en Cannes. Ha sido proyectada esta mañana en el Lumière. Escribí estas líneas desde la fiesta de Bitch Slap, en el pabellón de Estados Unidos mientras miró boquiabierto como P.V., que sufrió hace unas horas de un patatús, se liga a una de las protagonistas de esta imitación barata de Grindhouse. ¡Gracias América por el wi-fi!

El cineasta chino Lou Ye

El cineasta chino Lou Ye

Lou Ye (Shanghai, 1965) ha regresado a Cannes. En 2006 el Gobierno de China obligó al festival a retirar Summer Palace de la competición. Con su nueva película, ‘Spring Fever’, tampoco le resultará fácil esquivar la férrea censura china tanto por su forma como su fondo.

Aunque ha sido acogida con frialdad por los críticos que asistieron a la Sala Debussy, Spring Fever tiene algunos momentos espléndidamente logrados. Los primeros minutos, con una escena sexual entre dos hombres, es suficiente para que ponga los pelos de punta a más de un censor. Los personajes que vemos en pantalla están enamorados, pero deben de ocultar su relación a la esposa de uno de ellos. Spring Fever está  llevada con tono intermitente; muy acertado por momentos, y flojo en otros. Acierta al mostrarnos modos de vida de la China actual, con sus bares cada vez más occidentales y personajes urbanos pegados a los teléfonos móviles. Pero al mismo tiempo logra esa belleza poética, sobre todo en esos momentos en los que se reproduce un bello poema de 1923 (que da título a la película).

El festival está comenzando, aún hay mucho por delante.

(Publicado en Soitu.es)

El director Ken Loach y el ex futbolista Eric Cantona

El director Ken Loach y el ex futbolista Eric Cantona

Han pasado 23 años desde aquel verano de 1986 en el que una pálida rubia de  32 años y origen neozelandés deslumbró a los críticos cinematográficos del festival de cine de Cannes con un genial corto sobre la impaciencia. An exercise in discipline, una ácida pieza de nueve minutos abrió para siempre las puertas de la ribera francesa a Jane Campion. Siete años después, la directora se llevó la Palma de Oro con El Piano. A partir de este miércoles, Campion comenzará su tercer asalto a por el máximo galardón del certamen con una película sobre el romance interrumpido entre el poeta John Keats y Fanny Brawne.

El ejemplo ha sido el de la directora de Retrato de una dama, pero bien pudo haber servido para Lars von Trier, Ken Loach, Marco Bellocchio y Quentin Tarantino. La Selección Oficial de la 62ª edición del festival cuenta con una impresionante lista de nombres y trayectorias que prometen, sobre el papel, una de las mejores ediciones de los últimos años. El problema es que los pesos pesados no han dejado espacio para las jóvenes promesas. Supongo que éstas se pueden conformar con Una cierta mirada y la Semana Internacional de la crítica; dos competiciones paralelas que sí se dedican a buscar nuevos talentos.

Ésta edición de Cannes comenzó a forjarse en la década de los ochenta. En esos años acudieron por primera vez buena parte de los directores que llaman nuestra atención ahora. Ken Loach, que se pasea por la Croisette como Pedro por su casa (ha estado nominado a la Palma en 11 ocasiones), se presentó por primera vez en competición oficial en 1981 con Miradas y sonrisas, pero sólo se ha llevado el galardón a casa en 2006 con la magnífica El viento que agita la cebada. Este año presenta Looking for Eric.

Usar el término ‘El muchacho rebelde de Cannes’ en esta edición será ambiguo,  ya que Lars von Trier y Quentin Tarantino coincidirán en el Palais du Festival. El danés, que comenzó sus andanzas en el certamen en 1984 con El elemento del crimen,  se deja caer por la ribera francesa con bastante asiduidad desde 1996, año en el que comenzó el maltrato psicológico de sus audiencias con Rompiendo las olas. En 2000 se llevó la Palma de Oro por, entre otras cosas, hacer llorar a Björk en la bella y terrible Bailando en la oscuridad. Saber que este genio del cine regresa con Anticristo, una película de terror con Williem Dafoe y Charlotte Gainsbourg, hace salivar a más de uno.

Un fotograma de la película 'Vincere', de Marco Bellocchio

Un fotograma de la película 'Vincere', de Marco Bellocchio

Europa está representada en 14 de las 24 cintas de la Selección Oficial. Vincere, de Marco Bellocchio es una de ellas. El director de Buenos días, noche y La sonrisa de mi madre, es otro de los exponentes que comenzaron a rondar los festivales en la década de los ochenta, en el caso de Bellocchio con Salto nel vuoto (1980) y Enrico IV (1984). Un favorito del bostezo y las filomotecas es Alain Resnais, que a punto de cumplir 87 años presentará Les Herbes Folles en busca de convertirla en otra cinta de referencia, como hizo con Hiroshima mon amour, en 1959.

Con los noventa llegó el cine en estado puro gracias a Tarantino y Haneke, que este año presentan Inglourious Besterds y Das Wiesse Band, respectivamente. El primero arrasó con Pulp Fiction en 1994 en su primera aparición en la Costa Azul. El segundo metió miedo a t-o-d-o el mundo con su ominosa Funny Games en 1997, pero perdió ante el cine de autor de Abbas Kiarostami y Shoei Imamura. Desde ese año una producción asiática no gana el trofeo. Este año cinco películas del este tratarán de cerrar el paréntesis.

Los cineastas con menos tablas en el concurso francés cuentan con una trayectoria que quita el aliento. Sólo Isabel Coixet (Mapa de los sonidos de Tokio)  presenta por primera vez una película a concurso. Pete Docter (Up) y  Jan Kounen (Coco Chanel e Igor Stravinsky) también son nuevos en el certamen, pero sus películas no pelean por el galardón. Tanto Coixet y Almodóvar con Los Abrazos Rotos podrían dar a España su segunda Palma de Oro. El último en hacerlo fue, ojo, Luis Buñuel en 1961 con Viridiana.

Hay muchos que dicen que la Historia tiende a repetirse. Si eso tiene algo de cierto quiere decir que por el año de 2035 Isabel Coixet, Brillante Mendoza, Andrea Arnold, Park Chan-wook y otros artesanos noveles de esta edición serán unos curtidos cineastas que acumularan carretadas de premios. ¿Nos gusta la idea?

La luna de Tribeca

05/01/2009

Hace unas horas se ha realizado en Nueva York  la primera de las tres proyecciones de Moon, una película que podría convertirse en la sorpresa de la ciencia ficción este 2009. La cinta protagonizada por Sam Rockwell y la voz de Kevin Spacey forma parte del Spotlight del festival de cine de Tribeca, un concurso que se montó Robert Deniro para impulsar la zona sur de Manhattan tras los atentados terroristas de 2001.

Moon es un gran debut para Duncan Jones, el hijo de David Bowie. La película ya está muy rodada en los festivales ya que ha levantado buenas críticas en Sundance y en el SXSW (South by Soutwest festival en Austin, Texas). Rockwell interpeta a un astronauta que está a punto de agotar su estancia de tres años en una base lunar donde trabaja extrayendo energía para la Tierra. Su única compañía en el lado oscuro de la luna es Gerty, una computadora que nos hace recordar al ominoso HAL 9000 de 2001: Odisea del espacio (Stanley Kubrick, 1968). Todo transurre con tranquilidad hasta que… Ya no puedo contar más o tendré que verme obligado a usar algunos espoilers.

Quienes han visto la película subrayan su espíritu indie, ya que encuentra su fuerza en un guión inteligente, y en una estupenda actuación(es) de Rockwell, creando con habilidad una joya de la ciencia ficción de la vieja escuela que respeta muchísimo a las maestras del género. La película aún no tiene fecha de estreno en España, pero llegará a las salas estadounidenses el próximo mes de junio.

El próximo boratazo.

Así como hay favoritas de la crítica también hay preferidas del público. Ninguna de las dos elecciones garantizan la calidad de una película. Aunque las proyecciones de Tribeca finalizan el próximo domingo tres de junio será difícil encontrar una película que haga reír más que Midgets vs. Mascots. El mockumentary (falso documental) se encuentra como la tercera elección del público tras los documentales Rising Dreams y P-Star Rising.

Aunque Sacha Baron Cohen está a punto de estrenar Bruno, esta cinta garantiza un guión más chabacano y menos ingenioso que, no obstante, ha partido de risa a todos los que la han visto.  Como la comedia del reportero kazajo, el enfrentamiento de un grupo de enanos y otro de mascotas por conseguir 10 millones de dólares de la herencia de un enano pornógrafo bebe de la incorrección política y la estupidez tipo Jackass que han marcado nuevos hitos de la comedia en los últimos años. Reírse de los enanos se está haciendo bastante popular en el cine. Los gags con un pequeño actor que se drogaba con tranquilizantes para caballos funcionó estupendamente para la brillante En Brujas de Martin McDonagh. Pinchando aquí pueden ver el trailer de Enanos vs. Mascotas.